Es una intervención directa sobre la envolvente y, por tanto, sobre el comportamiento energético del edificio.
Desde el punto de vista arquitectónico, el SATE permite redefinir la imagen: planos continuos, aristas limpias y una lectura más contemporánea del volumen. Se eliminan juntas, se corrigen irregularidades y se obtiene una piel homogénea que unifica el conjunto y aporta mayor libertad compositiva.
Pero el verdadero cambio aparece en las prestaciones.
La incorporación de aislamiento térmico por el exterior mejora significativamente la transmitancia del cerramiento, reduce puentes térmicos en frentes de forjado y pilares, y desplaza el punto de rocío hacia el exterior, minimizando el riesgo de condensaciones intersticiales.
En la práctica, esto se traduce en temperaturas interiores más estables, mayor inercia térmica y una reducción clara de la demanda energética tanto en calefacción como en refrigeración.
También se mejora el confort: aumenta la temperatura superficial interior de los paramentos, disminuye el efecto pared fría y se percibe un espacio más habitable.
A nivel constructivo, es una solución especialmente eficaz porque permite actuar sin perder superficie útil interior y con mínima afección a los usuarios.
Y desde una visión global, estas intervenciones no solo mejoran el comportamiento del edificio: actualizan su imagen, incrementan su valor y alargan su vida útil.
Rehabilitar, para mí, es precisamente eso:
combinar técnica, eficiencia y arquitectura para construir un parque edificado más sostenible.
INGENIERO EDIFICACIÓN
#RehabilitaciónEnergética #SATE #Arquitectura #EficienciaEnergética #EnvolventeTérmica #Rehabilitación
